Discusión sobre este post

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La paciencia que “fabricamos” (la que tenemos o damos a los demás, la que construimos para aguantar hasta recibir ciertas noticias) me parece sana, porque nace de nuestra voluntad y consciencia. La que nos piden que tengamos… ya tal.

Algo que al menos a mí me ayuda con el síndrome del impostor es, en la línea que apuntáis, enfrentarlo a verdades objetivas, despojadas de opiniones y también bien mensuradas. A veces nuestra cabeza quiere dar mucho peso a cosas que, realmente, no lo tienen.

Ale, cierro por hoy que parece que quien hace un boletín soy yo.

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Qué necesaria la paciencia, empezando hacia una misma. Y, por qué no, qué necesario permitirnos la impaciencia, sobre todo las mujeres, a quienes se nos impuso la paciencia. Permitirnos expresar lo que salga en ese momento en que nos llega el pensamiento "tengo que ser paciente"; a veces sí, elegiré ese camino, pero otras puedo permitirme ese mensaje, esa conversación que necesito tener en ese momento. Aceptaré si la otra persona dice _no_, pero al menos habré expresado lo que necesito.

Gracias 💚

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